El impacto del teletrabajo en el mercado de oficinas

Simón Chávarri de la Fuente
Presidente de CHAVSA

Con la crisis del Covid-19, muchas empresas se han visto obligadas a mantener la actividad con los trabajadores ejerciendo sus tareas en remoto. Las empresas estaban desigualmente preparadas para ello y las experiencias han sido dispares. Muchos dicen que el teletrabajo ha venido para quedarse, y después de esta experiencia forzada, a corto y medio plazo probablemente esto ocurrirá solo en algunas profesiones que se adapten bien, pero no en la mayoría. Dependerá mucho de la tarea, de las condiciones familiares y de espacio. Además, no todos somos nativos tecnológicos: la población media trabajadora tiene 42 años y medio y en 5 años será de 50 años.

Simón Chávarri

Algunos puestos sí serán flexibles, con algún día en casa y otros en la oficina, pero esto ocurrirá a largo plazo, ya que las organizaciones deberán estar preparadas y, hoy en día, en una gran mayoría no lo están ni desde el punto de vista de sus dirigentes, de los procedimientos, las evaluaciones del desempeño o los espacios.

El liderazgo en remoto es diferente al presencial. Los directivos actuales han aprendido a hacerlo de forma presencial, y el cambio podría necesitar de otro tipo de directivos y de métodos de gestión basados sobre todo en objetivos-resultados.

Ambas formas de trabajar tienen sus ventajas e inconvenientes.

Respecto al trabajo en la oficina:

– Los espacios de trabajo son la tarjeta de presentación de una empresa, transmiten valores, generan cultura, aumentan el compromiso y la motivación, que son la base de las organizaciones, y atraen y retienen el talento. Una oficina bien diseñada, con espacios distintos según su actividad, seduce al trabajador y le aporta beneficios, pues su bienestar es lo primero.

– Mejora la productividad de la empresa: mayor concentración, mejores herramientas, mayores sinergias entre compañeros producidas por una mejor y más rápida comunicación. La productividad también está ligada al compromiso y la motivación, que en remoto son mas difíciles de conseguir.

– Existe un mejor proceso de incorporación y acogida de los nuevos trabajadores. En las últimas encuestas realizadas entre trabajadores la mayoría declaran que se sienten solos y desubicados, además de manifestar problemas de ansiedad.

– Mejora de la creatividad por la colaboración espontánea entre las personas.

– La experiencia de ir a las oficinas mejora la implicación y el orgullo de pertenencia de los trabajadores, la cohesión, la búsqueda de reputación corporativa y el empeño en mejorar la marca.

– El liderazgo en remoto es diferente al presencial. Los directivos actuales han aprendido a hacerlo de forma presencial. Además, es más difícil manejar el talento a distancia.

– Mayor conexión de los trabajadores con la cultura de la empresa. Generación de comunidad.

– Mejor defensa frente a los ciberataques; algunos trabajos y funciones fuera de la oficina pueden poner en peligro la confidencialidad de la empresa.

– Mayor dificultad para evaluar el desempeño del trabajador; no todos los puestos pueden valorarse por objetivos y resultados.

Las principales ventajas del teletrabajo son:

– Reducción de costes de espacio para la empresa y de traslados para el trabajador.

– Reducción de costes salariales, ya que un puesto puede estar en cualquier parte del mundo.

– Puede ser atractivo para algunas personas trabajar en remoto.

– Aumentan las posibilidades de captar talento al ampliarse la zona geográfica para nuevos empleados.

Los grados de influencia sobre el mercado de cada una de estas ventajas determinarán el impacto del teletrabajo en la ocupación de los inmuebles destinados a oficinas.En mi opinión, no va a ser muy alto; pocos puestos y tipos de trabajadores proporcionan un alto rendimiento en esta modalidad. Algo que sí va a aumentar es la flexibilidad en las horas de entrada, y en los días de teletrabajo y presenciales.

Será un arma esencial para la retención y atracción del talento. La demanda de flexibilidad de los trabajadores propiciará que las empresas exijan la misma flexibilidad a los propietarios de los edificios, de modo que estos deberán ofrecer soluciones en espacios, equipamientos y tipos de contratos. Crecerá la demanda de espacios coworking en localizaciones del extrarradio, cercanas a zonas residenciales, donde las personas puedan ir a trabajar si no pueden hacerlo desde casa, evitándose los desplazamientos largos.

Veremos un tercer espacio, como lobbies de hoteles, zonas comunitarias de núcleos residenciales, etc., que podrán adaptar su mobiliario con prestaciones para este uso.

La consultora EY, junto con el Urban Land Institute, han realizado una encuesta entre 555 profesionales del sector inmobiliario en todo el mundo, y un 96% pronostican el incremento de demanda de oficinas flexibles, un 66% cree que aumentarán los contratos de alquiler flexibles, y un 60% que aumentará la demanda de espacios de coworking por grandes empresas.

La situación de crisis post-pandemia obligará a empresas y trabajadores a ser muy productivos. Las empresas necesitarán a sus equipos rindiendo al 100% y muy unidos, con lo que las ventajas de la oficina se incrementan. Estas deberán ser espacios más colaborativos, preparadas para las reuniones a distancia, muy flexibles y de alta calidad y seguridad, que potencien la creatividad y la cultura de empresa. Habrá menos puestos, pero más espacios para reuniones formales e informales.

La crisis producida por el Covid llevará a las empresas a reducir costes y a deslocalizar algunos puestos de trabajo, dentro de España o en otros países de coste laboral inferior. Esta deslocalización podría implicar una menor demanda de oficinas, pero creo que el mayor problema de la época post-pandemia será la menor necesidad de espacio por el aumento del paro.

Por otro lado, la nueva economía y las nuevas profesiones, de carácter menos industrial y más de conocimiento, pedagogía, I+D, tecnologías de la información, salud, laboratorios, servicios profesionales…, se desarrollan en espacios de oficinas o similares, lo que aumentará la demanda. Según estadísticas del World Bank, en EEUU, en 1990, el sector servicios ocupaba el 67% del empleo y en 2020, un 79%.

Por todo ello, es probable que el espacio de oficinas ocupado disminuya ligeramente, si bien las distancias de seguridad están provocando en grandes compañías mayores necesidades de espacio y la utilización de instalaciones de coworking o flexibles para distribuir al personal según las exigencias de RRHH. Las empresas seguirán necesitando oficinas y se producirá una mejora de la calidad del Real Estate, con edificios certificados, adaptables a la demanda social, al consumo de tecnología, con fibra óptica, control de consumo de energía, flujos de aireación y ventilación, más sostenibles, con criterios SG, más amplios, atractivos, flexibles, y probablemente distribuidos en diferentes localizaciones.

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