Notas sobre el paso sur del río Guadalquivir: túneles vs puente

Cristina Murillo, decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla. José Carlos Babiano, arquitecto y secretario del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Arquitectos de Andalucía 

Sevilla y el río Guadalquivir mantienen una compleja relación desde el origen de la ciudad, fundada en un entorno difícil, en la salida del embudo fluvial que forman la sierra sevillana, la meseta del Aljarafe, el conjunto de las terrazas que suben hacia el este y la zona de los Alcores; confluyen en este pequeño espacio otros ríos como el Rivera de Huelva, Tagarete, Tamarguillo, Guadaira y el Río Pudio, entre otros, que han agravado reiteradamente las graves inundaciones que han modelado la forma, los límites y la topografía urbana de Sevilla, además de condicionar notablemente el despliegue de sus infraestructuras territoriales. Por tanto, no hay peor sitio para fundar una ciudad, asentada sobre múltiples brazos de río, una ciudad llana con algunas pequeñas elevaciones del terreno y sometida a riesgos, humedad permanente, mosquitos y enfermedades.

Pero, aunque el lugar fundacional de una ciudad puede ser una mala elección, la historia de éxito de la ciudad de Sevilla avanza que esta decisión, aunque llena de problemas, tenía en cuenta otras cuestiones, indudablemente ventajosas, y que el tiempo ha consolidado como una iniciativa estratégica.

Estas cualidades estratégicas tienen también su origen en el Guadalquivir, y Sevilla ha sido sobre todo puerto y vado territorial. El espacio sevillano se constituye, así, como un nodo estratégico del sistema de comunicaciones del sur peninsular.

La condición de puerto, seguro y protegido no viene únicamente de su posición, sino de ser el punto de intercambio en el centro del sistema productivo de las comarcas agrícolas de Huelva, Sevilla, Córdoba y Cádiz y de la minería de la franja pirítica del Andévalo y las sierras. El puerto sevillano fue durante siglos el gran nodo logístico ibérico, por donde se exportaban las producciones de cereales, aceite, vino, hierro, cobre y oro hacia el mediterráneo y por tanto aprovechado como punto de intercambio con las Américas. En cierta medida Sevilla trascendió cuando su puerto fue global.

Pero tampoco se puede entender el entorno sevillano, su evolución y la de Andalucía occidental si no se relacionan estas condiciones portuaria y cabecera de comarcas productivas con lo que supone de nodo del sistema de comunicaciones. Los grandes ejes naturales de comunicación, representados por el valle del Guadalquivir -como registro norte sur hacia el interior peninsular y hacia el litoral gaditano- las comunicaciones hacia el noroeste por el antiguo camino minero de La Plata, las comunicaciones por los valles del Condado en el oeste y de la campiña hacia el este, conforman un sistema radial cuyo centro es el último vado del río Guadalquivir, a cien kilómetros del mar, en Sevilla. El drenaje del sistema viario occidental confluye en Sevilla, durante siglos gravitando sobre el puente de barcas de Triana, generando riqueza, aumentando los impuestos que gravaban el acceso a la ciudad, favoreciendo el comercio, aumentando el valor añadido de la economía del entorno.

Sin embargo, las particularidades de su espacio físico, en el fondo del Valle del Guadalquivir, dificultan las funciones que la aglomeración sevillana debe asumir como nudo de conexión y como paso obligado para las comunicaciones entre los ámbitos del litoral atlántico de Andalucía con el exterior. La organización interna del espacio metropolitano está igualmente condicionada por el sistema viario, en la medida en que este articula entre sí las distintas zonas del área metropolitana y permite el acceso a los equipamientos y servicios, a las áreas de actividad y a los otros modos de transporte en un modelo congestivo, centrado sobre la ciudad de Sevilla que soporta la superposición sobre gran parte de su malla viaria urbana, la superposición de los tráficos locales, metropolitanos, regionales y de largo recorrido en las conexiones.

La ciudad de Sevilla necesita ya la SE-30 como un elemento viario urbano, que reorganice la movilidad local y metropolitana, facilite la liberación de espacio viario para el desarrollo del transporte público y permita el desenvolvimiento de sus actividades económicas, y esto requiere ajustes en los enlaces y accesos y, por tanto, deviene en la necesidad de que la SE-40 se complete para que pueda asumir los tráficos regionales y nacionales y libere la SE-30, cuya superposición de todo tipo de tráficos resulta en una carga insostenible para los elementos más sensibles como el puente del V Centenario, accesos desde las carreteras radiales.

Por tanto, la culminación de la SE-40 es la única forma de que asuma eficazmente las funciones de tránsito, esa conexión histórica entre el este y oeste andaluz y peninsular, que facilite el desarrollo de la actividad económica de toda la región, la interrelación a la escala y con el dinamismo del siglo XXI de las funciones económicas de Andalucía Occidental, la vertebración de Andalucía.

Quienes se acuerden de la calle Torneo de los años 80, calle de paso entre Nervión y Triana, Sevilla y Gines, Málaga y Huelva, Madrid y Portugal, dogal del centro histórico, coincidirán que la SE-30 es la calle Torneo actual y su remodelación una necesidad para una ciudad habitable e integradora y todo su entorno, donde barrios aislados, zonas comerciales, la ciudad de la Justicia, polígonos industriales y tantas otras actividades lo necesitan.

El aeropuerto y el puerto y los grandes centros logísticos del norte y sur de Sevilla son nodos del sistema de transporte que funcionan como un sistema integrado, que son esenciales para el histórico desarrollo agrícola y minero, pero también para la actividad industrial, turística y de negocios de toda Andalucía occidental, del interior y del litoral. Estos nodos necesitan relacionarse con los centros de producción y consumo y por tanto una permeabilidad del territorio suficiente que requiere la construcción del nuevo cruce del Guadalquivir.

Desde el año 93 se encuentra dibujada la traza de la SE-40, hace casi 30 años a los que hay que sumar los que quedan. Es una de las pocas grandes infraestructuras del Estado que están pendientes de ejecución y que necesitan unos 4 millones de habitantes, no es una infraestructura solo para Sevilla. Sevilla, su área metropolitana y Andalucía necesitan ya que se complete la nueva autovía de circunvalación, la SE-40, sea puente o sea túnel no se puede seguir esperando indefinidamente y que las decisiones, políticas o técnicas, cambien según la coyuntura o en función de la conveniencia de invertir en otros territorios para obtener ventajas que no tienen que ver con el bienestar de la ciudadanía, el desarrollo de la actividad económica y la igualdad entre todos, que también se construye, literalmente, con puentes o túneles sobre el antiguo Guadalquivir, conflicto y oportunidad para Sevilla.

Por tanto, un trámite de urgencia para hacerlo realidad cuanto antes.

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