D A A R Arquitectura redibuja el Hotel Ducal como un refugio de luz y materia que honra la memoria sevillana en la Plaza de La Encarnación

El Hotel Ducal culmina una transformación que trasciende la mera renovación estética. La propuesta nace de una lectura profunda del contexto urbano para reorganizar los espacios y optimizar su funcionamiento, respetando siempre el carácter que le otorga su identidad. El resultado es un ejercicio de arquitectura que no impone, sino que dialoga, logrando un equilibrio medido entre la herencia constructiva y las nuevas formas de hospedaje.

Cruzar la entrada del renovado Hotel Ducal supone adentrarse en una atmósfera donde nada es accesorio. La planta baja ha sido reconfigurada para clarificar los accesos y diferenciar los flujos de huéspedes y personal, optimizando la operativa diaria. El lobby actúa ahora como un núcleo articulador, un espacio abierto y fluido que conecta visualmente con el restaurante. Aquí, la luz natural avanza sin obstáculos a través de grandes ventanales, bañando unos pavimentos adoquinados que aportan
textura y anclan el interior a la tradición de las calles sevillanas.

La recepción, definida por un mostrador de elegancia sobria, da paso a las zonas sociales —bar y restaurante— donde el diseño
interior evita el gesto literal para abrazar la esencia mediterránea. La madera, la piedra y la cerámica sevillana conviven en una armonía táctil, creando un ambiente acogedor y sofisticado.

En OD Las Setas, la intervención se entiende como una rehabilitación completa del antiguo Hotel Ducal orientada a mejorar el uso real del edificio: claridad de recorridos, lectura de los espacios y eficiencia operativa, sin perder la memoria del lugar. La
arquitectura trabaja sobre la estructura existente para elevar las prestaciones del hotel y consolidar una atmósfera de serenidad basada en la luz, la materia y la proporción, reforzando su condición de hotel urbano en la Plaza de la Encarnación.

En las plantas superiores, las 49 habitaciones han sido diseñadas como refugios de serenidad. La materialidad noble y el mobiliario artesanal construyen una atmósfera de descanso, matizada por la presencia de vegetación que introduce frescura en la estancia. El programa del hotel se completa en la primera planta con un espacio de coworking, una respuesta funcional y contemporánea a las nuevas demandas del viajero, integrada sin romper la continuidad estética del proyecto.

Lia Sainz, responsable del proyecto en Daar Arquitectura, resume la intención de la obra: “La reforma se apoya en la identidad del edificio y en su relación con Sevilla, potenciando la luz y los materiales de proximidad como elementos vertebradores. El
objetivo ha sido actualizar el hotel desde el respeto, mejorando su funcionamiento sin diluir su carácter”.

Con esta nueva cara, el Hotel Ducal reafirma su condición de icono en la Plaza de la Encarnación, consolidando una arquitectura que entiende la memoria y el presente como parte de una misma experiencia.

 

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