Hablamos con Mauricio Mesa Gómez

Mauricio Mesa Gómez
Presidente del Consejo de Administración de Cordia en España y Rumanía
Destaca en el sector por su impecable carrera profesional y por liderar proyectos emblemáticos, que han sido reconocidos internacionalmente. Una trayectoria que le llevó desde la capital malagueña, donde nació, hasta la Europa del Este, donde dio sus primeros pasos en países como Bulgaria o Rumanía, para después volver a liderar la expansión de Cordia en su tierra natal. La calidad, la sostenibilidad y la integración con el entorno marcan su forma de entender el desarrollo urbanístico.
Su carrera profesional le ha llevado de Marbella a Rumanía. ¿Qué destacaría de su experiencia a nivel nacional y qué es lo que más le ha aportado?
Los inicios de mi carrera profesional me llevaron a desarrollar proyectos en Bulgaria y Rumanía. Esta incursión en Europa del Este de la mano de inversores privados me permitió poner la mirada en estos mercados. Ciertamente, son realidades muy diferentes a las españolas. De nuestro país, yo destacaría la solidez técnica de los profesionales y la capacidad de adaptación del sector inmobiliario español que ha pasado por muchos momentos diferentes y siempre ha sido capaz de adaptarse. Mi experiencia internacional me permite muchas veces visualizar cómo se pueden crear mejores proyectos o cómo implementar diferentes soluciones de un país a otro y viceversa. En Cordia tenemos muy presente la importancia de ese intercambio transfronterizo de conocimiento, información y soluciones técnicas que compartimos entre los diferentes países donde trabajamos.
En un mercado donde no basta con crecer, sino también hay que hacerlo bien, ¿qué factores o buenas prácticas suele tener presente en su actividad profesional?
Para mí hay tres factores clave. En primer lugar, es muy importante la calidad de los proyectos, tanto por lo que respecta al diseño como a la conceptualización del mismo. En este punto en Cordia entramos muy profundamente y analizamos hasta el último detalle en ese sentido. Importante es la calidad en la definición del concepto pero también es muy importante la calidad en la ejecución en sí, por lo que se debe supervisar y garantizar que efectivamente esa ejecución se lleva a cabo respetando las calidades planteadas en el diseño inicial.
En segundo lugar, los proyectos deben ser medioambiental, social y económicamente viables. En Cordia siempre hemos tenido clara esa premisa y hemos apostado siempre por la sostenibilidad como guía, lo que nos ha hecho merecedores de distintas certificaciones en este sentido. Por ejemplo, en el nuevo proyecto de Mijas, 360º by Cordia, estamos intentando también implementar soluciones que a día de hoy son muy innovadoras, como un sistema de reciclaje de las aguas grises. Desde Cordia queremos implementarlo porque al usar el agua más veces se produce un destacable ahorro en el consumo de recursos hídricos además de un considerable ahorro económico. El problema es que la iniciativa requiere aprobaciones y trámites administrativos que no son precisamente rápidos.
Por último, los proyectos deben estar plenamente integrados en el entorno y la comunidad local. Solo se deben desarrollar proyectos sólidos con una planificación rigurosa que minimice riesgos y maximice el valor a largo plazo.
¿Qué proyectos de su trayectoria destacaría por su especial relevancia o por haber supuesto un reto personal?
Casi te diría que todos los proyectos son para mí un reto personal. No obstante, destacaría, la reconstrucción del antiguo Hotel Cismisiu en el centro de Bucarest. Es un edificio precioso que se construyó inicialmente en 1912, estilo francés, con una fachada espectacular, muy bonita, con muchos detalles. El proyecto fue muy complejo porque prácticamente tuvimos que vaciar el edificio por dentro, con 44 niveles y cuatro pisos. Supuso realizar una excavación dentro de una demolición con un interior que estaba completamente perjudicado, porque además había sufrido también el terremoto que hubo en Bucarest en el año 1977, por lo que había que desmantelar completamente la estructura existente. Fue un proyecto muy complicado que duró mucho tiempo pero muy bonito a la vez y el resultado fue espectacular.
Más reciente en el tiempo y en suelo español destacaría Jade Tower, en Fuengirola, merecedor de numerosos galardones tanto nacionales como internacionales y que es un ejemplo de proyecto de calidad, sostenible y de integración con el entorno que realmente aporta mucho valor, tanto a la ciudad como a los propios compradores.
Habiendo nacido en la Costa del Sol ¿qué opina de la evolución que ha tenido esta zona y qué modelo de crecimiento debe tener de cara al futuro?
En los últimos tiempos, la Costa del Sol ha vivido una transformación muy positiva configurándose no solo como un destino internacionalmente reconocido desde el punto de vista turístico, sino también residencial y de inversión. Además, el patrón socialdemográfico ha cambiado. A partir de la COVID muchos vieron la conveniencia de residir en entornos más placenteros y el teletrabajo vino para quedarse, bien en sistema híbrido o completo. Todo esto ha provocado que mucha gente se replantee su forma de vivir.
En el caso de Marbella y la Costa del Sol, siempre han estado identificados como destinos turísticos pero ya no hablamos de destinos turísticos estivales, sino de destinos de todo el año. La gente no viene solo a disfrutar de sus vacaciones, sino que viene a vivir, a estudiar, a trabajar etc… Esto es muy positivo pero también hay que pensar en el futuro para no morir de éxito, y esto supone afrontar el reto desde una mirada supramunicipal. Es decir, cuando hablamos de la Costa del Sol, no podemos referirnos por separado a Torremolinos, Fuengirola o Benalmádena… porque tenemos 100 kilómetros de largo, donde es necesario tener una perspectiva global, sobre todo en cuanto a recursos e infraestructuras para que el crecimiento sea equilibrado y respetuoso con el medio ambiente.
En la estrategia de crecimiento que se plantea Cordia en España, ¿pretende expandirse en más zonas o su objetivo es la Costa del Sol?
En la actualidad, para Cordia, la Costa del Sol es un mercado estratégico pero nuestra intención es buscar oportunidades por toda España, de hecho estamos trabajando activamente en otras localidades fuera de la Costa del Sol, tanto en Andalucía como fuera de ella, buscando oportunidades que encajen dentro de los valores y los estándares de calidad que tenemos.
Como experto en temas urbanísticos, le hemos visto defender en varios foros la implementación de medidas que puedan hacer frente al exceso de burocracia. ¿Hasta qué punto cree que afecta al sector toda esta maraña burocrática, este exceso de trámites y qué soluciones considera que serían más eficaces?
Haber viajado y trabajado en otros países me permite reconocer que España es un país con mucha burocracia. Hay muchas administraciones, muchas entidades públicas y esto hace que los procesos sean muchas veces muy largos, a veces tan largos que no puedes ni planificarlos. Este exceso de burocracia afecta muy directamente, por ejemplo, a iniciativas de desarrollo de suelo porque los promotores saben cuándo comienzan pero nunca saben cuándo van a terminar. En ese sentido, creo que sería interesante buscar soluciones prácticas como, por ejemplo, aplicar un silencio administrativo positivo. Es decir, entender que si la Administración no te contesta en un plazo prudente de tiempo, se da por hecho que la respuesta es favorable.
