La Casa de Hormigón impulsa una nueva era en la prevención de riesgos laborales

La Casa de Hormigón, empresa española de construcción de viviendas industrializadas mediante paneles de hormigón armado, lidera la reducción de accidentes en obra, gracias a su sistema constructivo industrializado.

El 70% del trabajo necesario para levantar una vivienda de La Casa de Hormigón se realiza en fábrica, en un entorno controlado donde la iluminación, ventilación, ergonomía y maquinaria están diseñadas para minimizar la exposición a riesgos de los trabajadores. La estabilidad del entorno permite controles de seguridad laboral muy precisos y reduce la probabilidad de accidentes.

Esto contrasta con la inestabilidad que presenta el trabajo en una obra tradicional, en la que el trabajador está mucho más expuesto a situaciones de riesgo derivadas de las inclemencias climatológicas, trabajos en altura, manipulación de cargas, utilización de maquinaria y herramientas o interferencia entre oficios.

“La industrialización no elimina los riesgos laborales, pero sí nos permite reducirlos sin renunciar a la calidad técnica ni al diseño arquitectónico”, señala José Manuel Ruiz, CEO de La Casa de Hormigón. “El futuro de la construcción pasa por crear entornos de trabajo más seguros, con procesos mucho más controlados y menos dependientes de factores externos”.

Aunque la normativa que afecta a la construcción industrializada es la misma a la que está sujeta la construcción tradicional (Ley 31/1995 y RD 1627/1997 sobre seguridad y salud en obras de construcción), se trata de realidades muy diferentes con importantes diferencias en cuanto a la asunción de riesgos por parte de los trabajadores:

Del caos de la obra al control de la fábrica: La Casa de Hormigón traslada a fábrica fases tradicionales de alto riesgo como el vertido de hormigón, el encofrado y el acabado superficial. Al realizar estas tareas en un entorno controlado y estable, se evita el riesgo de accidentes durante las fases iniciales de la construcción.

Drástica reducción de las maniobras en obra: En lugar de gestionar cada día decenas de operaciones peligrosas, La Casa de Hormigón concentra los riesgos dos maniobras muy definidas y protocolizadas: elevación con grúa y ensamblaje de los paneles. El resultado es una prevención más eficaz, predecible y controlada.

Menos personal, más controlado: Mientras que en una obra tradicional son necesarios entre 12 y 15 operarios que trabajan, en muchos casos, simultáneamente, el sistema de La Casa de Hormigón no requiere más que tres operarios en obra. Al tener menos trabajadores expuestos y realizar menos tareas simultáneas, es posible tener un mayor control preventivo y reducir la probabilidad de accidentes. Además, la estandarización de procedimientos permite aumentar la seguridad en cada operación.

“La construcción industrializada aporta 3 claros beneficios: mayor seguridad, mayor calidad y más eficiencia”, afirma José Manuel Ruiz. “Por eso, la transición este tipo de construcción es clave para un sector que necesita hacer frente a una demanda creciente de viviendas de forma rápida, sostenible y eficaz”.

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