Coliving y flexiliving: cómo está cambiando la forma de vivir en España

Coliving y flexiliving: cómo está cambiando la forma de vivir en España

Durante décadas, el mercado residencial español ha estado dominado por dos grandes opciones: la compra o el alquiler tradicional. Sin embargo, en los últimos años, y de forma especialmente acelerada tras la pandemia, este modelo binario ha empezado a mostrar sus límites frente a una sociedad mucho más móvil, diversa y cambiante. En este contexto, el coliving y el flexiliving han pasado de ser conceptos emergentes a convertirse en soluciones reales y cada vez más demandadas.

 

Lejos de tratarse de una moda pasajera, estos espacios responden a una transformación profunda en la manera en la que las personas conciben la vivienda. Ya no se trata solo de un lugar donde dormir, sino de un espacio que debe adaptarse a diferentes etapas vitales, duraciones de estancia y estilos de vida.

Una demanda cada vez más diversa

Uno de los grandes cambios del mercado es la diversificación del perfil de usuario. El coliving, asociado en un primer momento casi exclusivamente a jóvenes profesionales, ha ampliado su público: estudiantes internacionales, viajeros de negocios, emprendedores, nómadas digitales e incluso personas en procesos de transición residencial recurren hoy a este tipo de alojamiento. Buscan flexibilidad contractual, servicios incluidos y, en muchos casos, comunidad.

El flexiliving, por su parte, responde a una necesidad aún más transversal. Hablamos de familias que esperan una vivienda definitiva, profesionales desplazados por proyectos temporales, personas que se trasladan de ciudad por motivos laborales o personales, o incluso viajeros que ya no encajan en el estándar hotelero. Para todos ellos, contar con una vivienda equipada, servicios profesionales y estancias adaptables en duración se ha vuelto una prioridad.

Más allá del espacio: servicios y experiencia

El valor diferencial de estos formatos no reside únicamente en el espacio físico, sino en el modelo de servicio y la experiencia. Viviendas totalmente amuebladas, suministros incluidos, mantenimiento, atención profesional, espacios comunes funcionales y, en muchos casos, procesos digitales que simplifican la experiencia del usuario.

Esta profesionalización del alojamiento aporta seguridad al usuario y estabilidad al activo inmobiliario. Frente al alquiler tradicional, donde la gestión suele ser fragmentada, el coliving y el flexiliving ofrecen un enfoque integral que beneficia tanto a residentes como a propietarios e inversores.

¿Dónde crecen más estos modelos en España?

El desarrollo de estos formatos no es homogéneo en todo el territorio. Madrid y Barcelona siguen liderando la oferta, impulsadas por su dinamismo económico, su atractivo internacional y la alta movilidad laboral y académica. Zonas bien conectadas, próximas a centros de trabajo, universidades o nodos de transporte, concentran buena parte de los nuevos proyectos.

No obstante, en los últimos años se observa una expansión hacia ciudades de tamaño medio como Salamanca, Valencia, Málaga o Sevilla, donde confluyen estudiantes, profesionales y un creciente interés inversor. Estas ubicaciones ofrecen oportunidades claras para proyectos bien integrados en el entorno urbano, capaces de responder a una demanda real sin tensionar el mercado local.

Las expectativas, según los últimos datos del mercado, son duplicar el número de camas a casi 39.000 para 2028, concentrando Madrid cerca del 70 % de los proyectos.

Integración urbana y convivencia con la ciudad

Uno de los grandes retos y oportunidades del coliving y el flexiliving es su relación con la ciudad. Cuando estos proyectos se desarrollan de forma responsable, con activos bien gestionados y usos claros, contribuyen a revitalizar barrios, rehabilitar edificios y ofrecer soluciones habitacionales que no compiten directamente con la vivienda permanente.

La clave está en la calidad del operador y del proyecto: activos adaptados al entorno, gestión profesional, transparencia y una visión a largo plazo. Solo así estos modelos pueden consolidarse como parte de la solución al actual desajuste entre oferta y demanda residencial.

Un mercado en plena madurez

Hoy, el coliving y el flexiliving han superado la fase experimental. Son formatos en proceso de maduración, con métricas claras, interés inversor y un encaje cada vez más evidente en el ecosistema residencial español. La flexibilidad, en contratos, tipologías y usos, se ha convertido en un valor estructural, no coyuntural.

El reto para los próximos años será seguir desarrollando proyectos que equilibren rentabilidad, impacto urbano y experiencia del usuario. Porque si algo ha quedado claro es que la vivienda ya no puede entenderse como un producto único e inmutable, sino como un servicio que debe evolucionar al ritmo de la sociedad.

En este sentido, el flexiliving y el coliving han experimentado un crecimiento exponencial pasando de ser una opción pensada para estudiantes a convertirse en una solución para otros segmentos debido a la escasez de vivienda tradicional y el auge de nuevos perfiles demográficos.

Fdo: Portavoz Joivy Iberia

Davide Ravalli, Iberia Executive Director.

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