El sector de la construcción, imprescindible para la recuperación económica de Andalucía

Ricardo López Perona

Director de la Agrupación de Fabricantes de Cemento de Andalucía

 

El sector de la construcción está atravesando desde el año 2007 la crisis más profunda de su historia, siendo este año 2014 el séptimo consecutivo de bajada de actividad. Así, podemos comprobar la caída de dos de los mejores índices que describen los niveles de actividad del sector.

Ricardo López Perona
Ricardo López Perona

Si el consumo de cemento en Andalucía va a bajar casi un 85% desde los 10,5 millones de toneladas en el año 2007 hasta los 1,8 millones en que cerraremos 2014, casi el mismo descenso podemos encontrarlo en los datos de población ocupada en el sector constructor, pasando de 481 mil trabajadores ocupados en el primer trimestre de 2008 a 134,1 mil en el segundo trimestre de 2014, es decir, una caída del 72% en los niveles de ocupación.

Resulta curioso y un poco indignante para los que trabajamos en la construcción comprobar cómo casi a diario y desde muy distintos sectores se ha culpado a nuestro sector como el responsable de la crisis económica que asola a nuestra sociedad, cuando realmente lo que ha hecho el sector es adaptar su oferta a unos niveles de demanda propiciados por unas políticas financieras y económicas disparatadas. No se puede pasar de incrementar el crédito a un sector para ejecutar más de cien mil viviendas anuales durante el periodo 1999-2007, a la retirada de dicha financiación hasta construir menos de 20.000 sólo dos años después, en 2009, e incluso disminuyendo hasta las 6.248 viviendas visadas en 2013, y que se estarán construyendo en este año. Y tampoco se puede pasar de invertir en obra civil 4.900 millones de euros en el año 2009 a 1.250 millones, por las diferentes administraciones, alcanzando niveles de inversión pública de los años 60 del siglo pasado. Y todo ello sin que tenga un efecto devastador sobre el tejido productivo de todo un sector.

Y también resulta desolador cómo se descalifica al sector identificando al mismo como despilfarrador, con expresiones tan poco afortunadas como la de ¨la burbuja de las infraestructuras¨, por unas escasas obras construidas e infrautilizadas, frente al avance impresionante que han tenido determinadas infraestructuras, que han contribuido a modernizar nuestro país, a incrementar su bienestar y a ser una palanca de crecimiento económico fundamental. Así, en Andalucía tenemos del orden de 2.250 km de autovías, lo que representan 258 km/10.000 km2, un nivel similar al de países tan avanzados como Alemania, Italia o Austria. ¿Eso quiere decir que tenemos un exceso de infraestructuras en nuestra comunidad?, ¿que nos podamos comparar con los países más avanzados del mundo conlleva que tengamos un exceso de infraestructuras?, ¿cuáles son innecesarias?, ¿o los 350 km de AVE no han tenido una repercusión sobre el territorio muy positiva al facilitar la accesibilidad a Andalucía?

Durante los últimos años estamos escuchando una frase que se ha convertido en una muletilla, la del famoso ¨cambio de modelo productivo¨ de nuestro país, en el que por lo visto no cabe la construcción. Y sin embargo, el sector de la construcción es imprescindible para el impulso económico de Andalucía y España. No se puede concebir la riqueza de un territorio sin el incremento y mejora de las infraestructuras, siendo ello una demanda social a lo largo de la historia más reciente.

O es que no consideramos como bienes sociales la garantía de abastecimiento y saneamiento de un bien como el agua, o la construcción de hospitales, o el fomento del transporte público con una red ferroviaria que sustituya el transporte de mercancías por carretera, o de cercanías o de metro que facilite la movilidad de las personas, todo ello de una forma eficiente económica y medioambientalmente. O tener unos puertos modernos y competitivos que faciliten la exportación de mercancías andaluzas y españolas, y así un largo etcétera.

Aademás, necesitamos mantener y conservar todas las infraestructuras construidas a lo largo del último medio siglo si no queremos que se deterioren. Así, por ejemplo, entidades como la Asociación Española de la Carretera alertaba en el año 2012 de que las carreteras mostraban síntomas evidentes de deterioro peligroso, y estimaban una inversión necesaria de 5.475 millones de euros (1.650 millones en la red del Estado, y 3.825 millones en la red de las Comunidades Autónomas) en conservación de las carreteras en nuestro país para recuperar unos niveles adecuados de servicio, siendo evidente que dos años después esa cifra ha aumentado.

En referencia a la vivienda se han construido multitud de viviendas en los últimos años que no atienden a las demandas o necesidades de la población, en lugares que tardarán muchos años en habitarse o incluso que no se ocuparán nunca. Pero todavía existe demanda de vivienda social, a precios asequibles para todos los ciudadanos y sin que tengan que hipotecarse para toda una vida, en los núcleos urbanos más importantes. O la rehabilitación de barriadas enteras construidas en los últimos cincuenta años, que se encuentran en un estado obsoleto en materia de accesibilidad, o de eficiencia energética, por ejemplo.

Gracias al impulso desarrollado en nuestro sector en las dos últimas décadas, se ha generado un conocimiento científico y técnico muy importante en nuestro país, y se han modernizado las instalaciones de las fábricas vinculadas al sector auxiliar de la construcción. Todo ello ha contribuido a la salida al exterior de nuestro sector, como demuestra que nuestras empresas constructoras estén realizando grandes y complejas obras en el exterior, o que más de dos mil ingenieros de caminos estén trabajando en el extranjero, o que estemos exportando desde las fábricas andaluzas más cemento que el que consumimos en nuestra comunidad autónoma, contribuyendo de una forma decisiva a la internacionalización de nuestra economía. Pero todo ello no hubiese sido posible sin la acumulación de conocimiento generado por la gran actividad desarrollada en el sector de la construcción durante todos estos años.

Los últimos datos de consumo de cemento y población ocupada nos indican que hemos llegado al final de la caída de actividad, pero a unos niveles de principios de los años 60, inasumibles e incompatibles con las necesidades y la actividad económica de una sociedad que demanda los servicios del siglo XXI en el que estamos. Por todo ello el sector de la construcción es imprescindible para la recuperación económica. Ai

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *