Las residencias de estudiantes suman un 62% más de camas en diez años en España, pero mantienen un déficit superior a 528.000 plazas

El mercado español de residencias de estudiantes (PBSA, por sus siglas en inglés) mantiene su proceso en su proceso de institucionalización y crecimiento. España cerró 2025 con 118.762 camas operativas, frente a unas 73.200 plazas registradas una década antes, lo que supone un crecimiento cercano al 62% en los últimos diez años. Sin embargo, el fuerte incremento de la oferta no ha sido suficiente para corregir el déficit estructural de alojamiento universitario, que supera actualmente las 528.000 camas, según el último informe de Savills sobre residencias de estudiantes.

La demanda potencial de alojamiento universitario alcanza ya los 650.000 estudiantes, integrada por estudiantes internacionales matriculados en el SUE, los estudiantes del programa Erasmus+ y alumnado nacional desplazado, frente a una oferta que apenas supera las 118.000 plazas. En otras palabras, por cada cama disponible existen alrededor de cinco estudiantes con necesidad objetiva de alojamiento.

El parque de residencias ha crecido a una tasa media anual del 5,5%, muy por encima del incremento de la población universitaria, que ha avanzado un 1,4% anual durante el mismo periodo. Gracias a ello, la tasa de provisión ha pasado del 5,6% en 2016 al 8% actual.

Nicolás Llari de Sangenís, director de Student Housing en Savills, explica que “pese al importante desarrollo del sector durante la última década, España sigue presentando uno de los niveles de provisión de camas más bajos de Europa, lo que mantiene un amplio recorrido para nuevos desarrollos e inversión especializada”.

La provisión de camas queda por encima únicamente de Portugal (6%) e Italia (4%), y muy lejos de países más maduros como Reino Unido, donde alcanza el 31%.

Además, la demanda gana impulso. España cuenta ya con más de 1,5 millones de estudiantes en universidades presenciales tras un crecimiento del 1,4% impulsado principalmente por los estudiantes internacionales, que han elevado su peso desde el 7% en 2015 hasta el 11% del total de matriculados.

La respuesta de la industria continúa activa. Durante 2026 está prevista la incorporación de cerca de 5.550 nuevas camas, repartidas entre 16 residencias, mientras que entre 2027 y 2028 el mercado sumará otras 10.500 plazas.

Madrid lidera el pipeline nacional con 5.144 camas previstas hasta 2028, seguida de Barcelona (2.635) y Valencia (2.388).

El crecimiento también viene acompañado de una profesionalización del producto. Actualmente, el 55% del stock corresponde a residencias «modern standard», frente al 45% registrado apenas dos años antes, lo que pone de manifiesto la sustitución progresiva de un parque históricamente obsoleto.

En el mercado de inversión, este tipo de activo mantiene un fuerte atractivo para el capital institucional. Durante el primer semestre de 2026 se han transaccionado cerca de 660 millones de euros en residencias de estudiantes en España, el doble que en el mismo periodo de 2025.

De cara al cierre de 2026, la actividad inversora se mantiene sólida, aunque la comparación con el año pasado debe realizarse en un contexto diferente. El volumen registrado en 2025 estuvo impulsado por una operación excepcional: la adquisición de la cartera de Livensa Living por parte del fondo canadiense CPPIB, una de las mayores transacciones de residencias de estudiantes realizadas en Europa.

En 2026, el mercado presenta una estructura más diversificada, apoyada en operaciones individuales y varias carteras actualmente en comercialización, sin una megaoperación comparable, aunque sí varias relevantes. El dinamismo inversor sigue siendo notable en un mercado que se ha consolidado como el segundo en Europa, solo por detrás de Reino Unido, con una concentración aproximada del 12% del volumen europeo de inversión en PBSA en los últimos cinco años.

El atractivo del sector se apoya en unos sólidos indicadores operativos. Las residencias de nueva generación registran una ocupación media invernal del 95,6%, prácticamente plena, impulsada por el déficit estructural de oferta.

Al mismo tiempo, la rentabilidad prime se mantiene estable en torno al 4,5%, prueba de la consolidación del PBSA como una de las principales estrategias living para los inversores institucionales internacionales.

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