El concepto de la sostenibilidad en el sector de la construcción

Ricardo López Perona

Director general de la Agrupación de Fabricantes de Cemento de Andalucía


En la actualidad la construcción consume aproximadamente la mitad de los recursos naturales y la energía producida, y emite el 40 % de las emisiones de gases de efecto invernadero y el 30 % de los residuos sólidos generados por la sociedad.

En el caso de los edificios, aproximadamente el 90% de las emisiones de CO2 se debe al uso del mismo durante su vida útil (60 años), un 7-8% se producen durante la fabricación de los materiales y entre un 2-3% tienen lugar durante el proceso de construcción.

Por ello, es necesario encontrar soluciones que promuevan la descarbonización del sector y que vaya en línea con las políticas europeas definidas en la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo centradas en la lucha contra el cambio climático, y que se han marcado como objetivo la neutralidad carbónica para el 2050 y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 en un mínimo del 55% con respecto a los niveles de 1990.

Apoyando estos objetivos de descarbonización y sostenibilidad la Comisión Europea ha publicado el informe titulado «Circular Economy. Principles for Building Design» con el objetivo de informar y apoyar a los actores de la cadena de valor del sector de la construcción, y ofrecer múltiples soluciones que podrían incrementar la durabilidad, la adaptabilidad y la reducción de residuos de nuestras construcciones. La finalidad de este documento es presentar un conjunto de principios para el diseño sostenible de edificios con el objetivo de generar menos residuos de construcción y demolición, así como facilitar la reutilización y el reciclaje de los materiales, productos y elementos de construcción, y ayudar a reducir su impacto ambiental.

En ese sentido se deben impulsar tanto desde el sector público como el privado las siguientes líneas de actuación, entre otras:

1 | Desarrollo de productos más ecológicos, minimizando sus impactos medioambientales, maximizando su durabilidad, reciclabilidad, y potencial de recarbonatación y el fomento de su uso desde la prescripción.

2 | El cambio de la normativa y la inclusión de nuevas especificaciones en los pliegos de condiciones de las diferentes administraciones públicas, que faciliten la introducción de los conceptos de sostenibilidad y que ayuden a transformar la demanda del mercado.

3 | El Incremento del nivel de seguridad y de servicio de las construcciones frente a sismos y otras catástrofes naturales.

4 | La mejora de la eficiencia energética del parque edificatorio, incrementando por ejemplo su inercia térmica.

5 | La mejora del entorno urbano, mediante infraestructuras y espacios públicos en los que las superficies y pavimentos contribuyan a una reducción de la temperatura ambiente mediante la mejora del efecto albeldo, e incluso como sumideros para reducir la contaminación atmosférica.

6 | El incremento del aprovechamiento de los materiales al final de su vida útil, gracias a su capacidad de reutilización y reciclabilidad.

Para alcanzar dichos objetivos, la sostenibilidad de una construcción debe calcularse teniendo en cuenta todo su ciclo de vida completo, desde la extracción de las materias primas con las que se fabrican los materiales de construcción, hasta su demolición y reciclado de sus escombros, sin olvidar el periodo de uso. El Análisis de Ciclo de Vida (ACV) es la única herramienta capaz de determinar la sostenibilidad de la construcción, objetivando y ponderando los parámetros de carácter energético, medioambiental, social y económico.

En este contexto son muy importantes las iniciativas de desarrollo de índices y modelos que permitan verificar y certificar la contribución a la sostenibilidad de nuestras construcciones.

A nivel europeo, la Comisión Europea ha desarrollado Level(s), un marco fundamental de indicadores comunes europeos destinado a medir el rendimiento sostenible de los edificios a lo largo de todo su ciclo de vida, y en este contexto se inscribe a nivel nacional la reciente iniciativa de AENOR de desarrollar la Certificación de Edificio Sostenible, así como la marca AENOR NS de producto sostenible.

La Certificación de Edificio Sostenible de AENOR aplica los criterios de sostenibilidad económica, ambiental y social además de la calidad que se exige a los productos que se incorporan a los edificios, siendo aplicable a la mayoría de las tipologías de edificios y construcciones residenciales y terciarios, nuevos o en rehabilitación. Este nuevo modelo de certificación tiene dos pilares: la sostenibilidad de los agentes involucrados (proyectista, materiales y constructora) y la evaluación de certificación de los criterios Level(s) , tomando como hitos de evaluación los tres niveles que se establecen: Proyecto básico, Proyecto de ejecución, y uso del edificio.

Sin duda, la Certificación AENOR de Edificio Sostenible reforzará el compromiso de todos los agentes implicados en la construcción del edificio de la búsqueda de la neutralidad climática pretendida por el sector para el año 2050.

Unida a esta certificación de edificio, AENOR está impulsando una nueva certificación de sostenibilidad de producto, identificada con la Marca AENOR NS. Dicha marca de sostenibilidad de producto certifica que ha sido fabricado además de con las condiciones de calidad, seguridad y durabilidad, con los criterios de sostenibilidad económica, social y medio ambiental.

En el ámbito público a nivel nacional nos encontramos con una iniciativa importante en materia de sostenibilidad como es el Índice de Contribución de la Estructura a la Sostenibilidad (ICES) que desarrolla el Código Estructural publicado por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, y que entró en vigor el año pasado, y que debería generalizarse su aplicación a las estructuras de las construcciones tanto de obra civil como de edificación.

Dicho índice permite evaluar la contribución a la sostenibilidad de los diferentes procesos, productos y agentes que intervienen en el proyecto y ejecución de la estructura, como el proyectista, el constructor y los fabricantes de los diferentes productos, considerando cuatro aspectos de la sostenibilidad: prestacional, económico, social y medioambiental.

Por último, para el impulso del concepto de la sostenibilidad en el sector de la construcción, y por el papel de arrastre que tienen las administraciones públicas por su volumen global de sus compras y contratos, se hace imprescindible que evolucionen desde el actual marco de licitación basados en última instancia en el precio de adquisición hacia uno nuevo de compra pública verde, que considere todo el coste del ciclo de vida y que evalúe el impacto ambiental y social de cada proyecto optimizando la asignación presupuestaria y reduciendo los impactos, de manera que la contratación pública en el sector de la construcción se alinee con las prioridades establecidas por la Unión Europea.

 

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