En 2021 disminuyó el esfuerzo económico necesario para la compra de una vivienda

UVE Valoraciones, sociedad de tasación homologada con más de una década de experiencia en el sector inmobiliario, acaba de hacer público un informe en el que evalúa el esfuerzo necesario para comprar una vivienda. Del análisis se concluye que durante el ejercicio 2021 el esfuerzo necesario para adquirir una vivienda residencial fue inferior con respecto a 2020. Prueba de ello es que, en 2021, dicho esfuerzo se fijó en 6,63 años de media. Esto significa que se necesitó la renta de 6,63 años de toda una familia para hacerse con una vivienda propia.

El estudio analiza la relación entre las medias anuales por hogar y los precios medios de las viviendas de 276 municipios de mayor población (representandoel 60% de toda España), teniendo en cuenta los datos de precio medio unitarios de viviendas del Ministerio de Fomento entre los años 2006 y 2021. En este sentido se aprecia una bajada de renta por hogar en el periodo comprendido entre 2007 y 2021 del -1,37% o, en términos absolutos, de 390 euros, mientras que la bajada del valor del mercado es superior: -19,8%, lo que supone 45.797 €. Estas cifras demuestran que el valor de la vivienda ha bajado mucho más que la renta por hogar, por lo que,hoy en día, disponemos de una mayor capacidad de compra que en 2007.

En palabras de Germán Pérez Barrio, presidente de UVE Valoraciones: “El dato de 2021 es el tercero más bajo desde 2005. Sólo en 2018 y 2019 ese esfuerzo fue menor, con una tasa de 6,52 y 6,43 años, respectivamente”. Y añade: “En el polo opuesto, el año que exigió un mayor esfuerzo fue 2007, con 8,15 años”. 

Madrid, Barcelona y Palma consiguen antes comprar con menor esfuerzo

Alrededor de los años 2007 y 2008 fue cuando los españoles tuvieron que realizar un mayor esfuerzo para comprar vivienda, que estaba en máximos. A partir de la crisis, el esfuerzo ha ido bajando hasta llegar a un punto desde el que ha vuelto a crecer, alcanzando primero las ciudades de mayor dinamismo como son Madrid, Barcelona y Palma. Así, los ciudadanos de estas tres ciudades llegaron al momento de mínimo esfuerzo en 2015, mientras que el resto de las ciudades alcanzaron esemínimo más tarde, en 2017 o 2018. Pero, además, se observan grandes diferencias en la evolución posterior del esfuerzo desde el mínimo al actual, con una variación del 28% en Valencia y un 9,7% en Murcia, por ejemplo.

Por municipios, los que exigen más de 10 años de esfuerzo son Jávea (15,61), Marbella (14,73), Santa Eulalia (13,24), Calvià (12,49),Ibiza(12,43), Mijas (12,31), San Bartolomé (12,01), Adeje (11,89), Fuengirola (11,76) o Arona (10,46). De las 30 ciudades con mayor esfuerzo de compra (todas por encima de 8 años de renta), exceptuando Madrid (8,87) y Barcelona (8,37), el resto de ciudades de este grupo se caracterizan por un fuerte componente de turismo en su economía.

Además, en el caso de los distritos de Madrid y Barcelona, si se tiene en cuenta la relación entre las rentas familiares con los precios de las viviendas para 2021, se concluye que en la capital el esfuerzo es mayor en Retiro (9,45), Arganzuela (9,07) y Salamanca (8,26) y es menor en el caso de Moncloa-Aravaca (4,81), Vicálvaro (5,09), Usera (5,48), San Blas (5,62) y Hortaleza (5,76). Mientras que, en la Ciudad Condal el mayor esfuerzo se da en Ciutat Vella (13,22), Eixample (10,01) y Les Corts (9,20) y el menor esfuerzo en Nou Barris (7,50), Horta-Guinardó (7,58), Sant Martí (7,81), y Sarriá-Sant Gervasi (7,86).

Lo que parece claro es que existen grandes diferencias entre los distintos municipios estudiados, hasta el punto de que el incremento en esfuerzo para el conjunto de España es solo del 3,11% desde el mínimo alcanzado en 2019.

“La renta familiar es el factor que más se correlaciona con los precios de las viviendas, a excepción de los municipios en los que el sector predominante de la economía es el turismo. Es posible que los precios de los municipios turísticos tengan una correlación mayor con las rentas de los extranjeros que compran en ellos”, explica Germán Pérez Barrio.“Del presente estudio se arroja que el actual ciclo inmobiliario, comenzado a finales de 2014, se caracteriza por la heterogeneidad en la evolución en cada zona, en contraste con una evolución relativamente más uniforme en el ciclo de 1996 a 2014”, añade.

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