La inversión se atrae dando seguridad a quien invierte

Marifrán Carazo

Alcaldesa de Granada


Confiesa que el mayor honor de su carrera política ha sido ganarse la confianza de los granadinos. Para Marifrán Carazo, licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, con una trayectoria que le llevó desde ser concejala en Granada hasta consejera de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda en la Junta de Andalucía, llevar el bastón de mando de su ciudad es un auténtico privilegio. En su forma de gobernar se reflejan su experiencia y bagaje político pero también un profundo apego por su ciudad natal. Ahora, tras sanear las cuentas de la ciudad, afronta una nueva etapa marcada por los grandes desafíos urbanísticos y por la necesidad de mejorar las infraestructuras y las comunicaciones. Porque como afirma en esta entrevista, una ciudad que quiere crecer necesita una administración que acompañe ese crecimiento.

Llegó a Granada después de una intensa etapa como consejera de Fomento. ¿Qué supuso ese cambio en su trayectoria y qué destacaría de lo vivido en su anterior cargo?

Formar parte del Gobierno de Andalucía supuso para mí una etapa enormemente enriquecedora y viví como un auténtico privilegio trabajar para todos los andaluces. Tuve la oportunidad de impulsar proyectos para Andalucía y para Granada que hoy son una realidad y a los que ahora, desde la alcaldía, les estamos dando continuidad: el metro de Granada, que ha celebrado recientemente los 100 millones de viajeros; la reforma de la calle Arabial, que transformó una de las arterias principales de la ciudad y prácticamente un barrio entero; o empujar para que el primer Plan Alhambra fuese una realidad no solo consolidada, sino que ha dado pie a que empiece a gestarse un segundo plan para conectar patrimonio y desarrollo económico en la ciudad. En este sentido, quiero destacar la excelente labor que viene desarrollando Rocío Díaz al frente de la Consejería y que ha dado un nuevo impulso a proyectos esenciales para Andalucía y para Granada. En cualquier caso, y tras esa etapa, el mayor honor de mi carrera política ha sido que los granadinos me dieran su confianza para ser alcaldesa de mi ciudad. Una responsabilidad enorme que disfruto al máximo: solucionar los problemas más cercanos de los granadinos y a la vez pensar junto a ellos en la transformación de nuestra ciudad de cara al futuro, creo que es el reto más bonito posible y quiero sacarlo adelante junto a mis vecinos y vecinas.

A falta de menos de un año para el final de la legislatura, ¿qué balance realiza de su gestión hasta ahora al frente del Ayuntamiento de Granada?

Creo que el balance es sinceramente positivo, aunque sabemos que queda muchísimo trabajo por hacer. En 2023 partíamos de una situación económica muy complicada –encontramos el Ayuntamiento con una deuda de 164 millones de euros y facturas sin consignar– y hemos logrado reducirla hasta alcanzar superávit, de modo que nos estamos preparando para salir del Plan de Ajuste impuesto por el Ministerio de Hacienda antes de lo previsto. Eso está permitiendo volver a invertir: el mayor plan de obras de los últimos años ya es una realidad en marcha, con 60 actuaciones en todos los barrios de la ciudad; la renovación de contratos clave como el de limpieza y parques y jardines; y el impulso a proyectos estratégicos en clave tecnológica como el primer centro demostrador de inteligencia artificial urbana de España iQuantum. En paralelo, somos Ciudad Finalista para ser Capital Europea de la Cultura en 2031 en un proyecto que no solo une a toda Granada, sino a toda Andalucía y que tiene como propósito transformar nuestro futuro con el binomio Ciencia y Cultura, y estamos asistiendo a una consolidación de Granada como destinataria de proyectos científicos y tecnológicos de primer nivel, como Ifmif Dones en colaboración con el resto de Administraciones. Como digo, queda trabajo, pero no tengo dudas de que estamos trabajando duro para tener una Granada mejor que la que encontramos hace tres años, y los resultados empiezan a hacerse visibles. Hoy Granada es una ciudad para vivir que está recuperando población gracias a nuestras políticas de vivienda, que acoge talento, a la que toda Europa mira en su vertiente cultural y que está tejiendo, a través de alianzas y cooperación, su futuro compartido en el que tratamos de mejorar cada día.

Se espera que Granada alcance los 250.000 habitantes en 2030. ¿Qué modelo de crecimiento sería el adecuado para la ciudad, se debe crecer en extensión o densificarse mejor?

Defendemos siempre un modelo sostenible de crecimiento. Revertir la pérdida de población favoreciendo nueva vivienda es una de nuestras prioridades y nuestras políticas ya empiezan a dar resultados. Eso significa aprovechar el suelo ya urbanizado, incentivar la rehabilitación de vivienda, pero también desbloquear suelo para nuevas promociones como lo estamos haciendo. En los tres primeros años de mandato hemos concedido ya más de 3.000 licencias de nuevas viviendas, de las cuales más de la mitad son de vivienda protegida. Para facilitar el acceso, hemos puesto en marcha un conjunto de medidas concretas. En los presupuestos de 2026 hemos incorporado incentivos fiscales para la compra, el alquiler y la rehabilitación de vivienda: una bonificación del 50% en el IBI para inmuebles residenciales destinados al alquiler con renta limitada, y una bonificación del 75% en el ICIO para obras de rehabilitación en el distrito Centro, ampliando las ya existentes en el Albaicín. Para la compra, articulamos un acuerdo con Caja Rural Granada para poner en marcha la Hipoteca Living Granada, que financia hasta el 95% de la adquisición o rehabilitación de viviendas y que está siendo un éxito. Hemos actualizado además la Ordenanza Reguladora del Registro Municipal de Solares y Edificaciones Ruinosas, para localizar e incentivar la puesta en carga de solares… Buscamos un modelo de crecimiento planificado, con identidad y vocación de barrio, pensado para las familias, para vivir, y también para acoger nuevos perfiles profesionales que Granada está atrayendo gracias a que se ha convertido en una de las ciudades que más empleos tecnológicos está generando.

En el nuevo Plan General de Ordenación Municipal de Granada se incluye la construcción, hasta 2030, de 14.000 viviendas. ¿Cuál es la hoja de ruta que se ha marcado para alcanzar este objetivo?

La hoja de ruta se articula en varios frentes simultáneos. El primero es la simplificación y actualización normativa, para ofrecer seguridad jurídica y acortar plazos: la inversión se atrae dando seguridad a quien invierte. El segundo es la agilización de licencias, con seguimiento activo de cada expediente, y la reducción de los plazos de los instrumentos necesarios para poner suelo en carga —estudios de detalle, de ordenación e innovaciones—. El tercero es desbloquear suelo residencial actualmente paralizado por normas supramunicipales. Y el cuarto es aprovechar el Decreto-ley 1/2025 de la Junta de Andalucía para poner en carga viviendas en alquiler asequible en parcelas de equipamiento. En definitiva, el objetivo es que Granada sea una ciudad atractiva para el inversor, con las condiciones de seguridad jurídica y agilidad administrativa que hacen que los proyectos se materialicen, favoreciendo el acceso a la vivienda.

¿Qué barrio cree que protagonizará la mayor transformación urbana de Granada en los próximos años?

En el momento actual, La Azulejera es nuestro gran pulmón residencial y el proyecto de transformación más ambicioso que tenemos en marcha. Pero no es el único. Estamos trabajando para que otras zonas de la ciudad también puedan desarrollarse, como El Serrallo o determinadas parcelas de uso industrial cuya reconversión a uso residencial consideramos viable. La transformación urbana de Granada no se va a producir en un solo punto; es un proceso que queremos que alcance a distintos barrios y que combine nuevo desarrollo con regeneración del tejido existente.

El Ayuntamiento impulsa nuevas zonas de expansión en el Zaidín vinculadas a espacios verdes y regeneración urbana. ¿Ese modelo será replicable en otras áreas?

Es un proyecto de transformación y mejora de barrios que consideramos muy valioso, aunque su viabilidad depende en buena medida de la disponibilidad de ayudas europeas, estatales y autonómicas. Lo que sí tenemos claro es que el Ayuntamiento está preparado y quiere seguir aportando financiación. Granada está en condiciones de concurrir con proyectos sólidos para distintos barrios. El modelo es replicable siempre que se den las condiciones de financiación adecuadas, y nuestra tarea es tener los proyectos listos para activarlos en cuanto esas condiciones se materialicen.

El hecho es que el área metropolitana de Granada es una pieza clave en este crecimiento, pero necesita nuevas conexiones. ¿Van las infraestructuras por detrás de esta expansión?

Este es un reto para muchas ciudades y áreas metropolitanas en crecimiento. La de Granada supera los 500.000 habitantes y necesita una movilidad que esté a la altura de esa realidad. Tenemos el metro como activo fundamental, que ya han utilizado más de 100 millones de viajeros. Pero hace falta seguir completando su red e intermodalidad y un proyecto de cercanías. Las infraestructuras requieren de acuerdos, planificación y anticipación, por eso es esencial elevar la mirada y trabajar con un horizonte temporal adecuado y las necesidades presente y futuras bien definidas para que los proyectos se materialicen. Los cercanías, por ejemplo, han de ser posibloe gracias al proyecto de integración del ferrocarril sobre el que ya estamos trabajando.

¿Qué plazos maneja el Ayuntamiento para nuevas ampliaciones del Metro y qué barrios o municipios deberían ser prioritarios?

Los datos confirman que el metro ha supuesto una mejora sustancial del transporte y la movilidad en Granada: ha transformado la forma en que los granadinos se mueven por su ciudad. La Junta de Andalucía, administración competente en su gestión, está a punto de concluir la ampliación hacia Churriana y Las Gabias. Una visión metropolitana que siempre se ha considerado prioritaria. Respecto a futuras ampliaciones, el Ayuntamiento está a disposición de la Junta para estudiar todas las alternativas posibles, pero priorizando la conexión entre el norte y el sur del Cinturón, que consideramos esencial junto a otras infraestructuras como la ya mencionada red de cercanías.

Otras infraestructuras que dependen del Gobierno central y que reclaman los empresarios son el Cierre del Anillo de la Circunvalación o el Corredor Mediterráneo hasta Almería. ¿Coincide con estas demandas?

Son dos infraestructuras muy necesarias para la movilidad urbana, metropolitana y entre provincias, aunque con naturaleza diferente. El cierre del anillo es fundamentalmente una infraestructura de competencia supramunicipal por su alcance y trascendencia. Su importancia para Granada capital es enorme: daría conexión por el norte de la ciudad, acceso directo a la nueva zona de La Azulejera, al Campus de la Cartuja y al Albaicín, y reduciría significativamente los tiempos de desplazamiento –desde El Serrallo al polígono de Juncaril se tardarían apenas siete minutos– con el consiguiente ahorro de tiempo y reducción de contaminación favoreciendo la mejora de la movilidad. El Corredor Mediterráneo y la variante de Moreda, que permitiría sacar las mercancías de la ciudad hacia la nueva área logística en Mercagranada, son proyectos de competencia estatal que resultan vitales para la conexión de Granada con Almería y con el resto del corredor. Ambas infraestructuras son prioritarias y desde el Ayuntamiento las defendemos con la misma firmeza y lealtad institucional con la que abordamos cualquier reivindicación que afecte al desarrollo de la ciudad.

En el PGOM también se apuesta por la llegada del Metro al Aeropuerto. Se trata de una de las grandes asignaturas pendientes de la ciudad, ¿cuándo se podría hacer realidad?

Es una gran oportunidad para Granada y estamos más cerca que nunca de dar los primeros pasos concretos. Está a punto de adjudicarse formalmente la redacción del proyecto de la estación y el anteproyecto de la integración ferroviaria, fruto de un acuerdo histórico con el Estado. Estos trabajos tienen un plazo de redacción de entre tres y cuatro años. En paralelo, estamos trabajando para que las cercanías puedan implementarse sobre la vía de alta velocidad existente, con una primera fase que conectaría Granada con La Azucarera, Atarfe, Santa Fe y el aeropuerto. Son proyectos complementarios que, juntos, pueden transformar radicalmente la movilidad en el área metropolitana.

¿Qué errores del urbanismo de las décadas anteriores cree que no deberían repetirse en la ciudad?

Granada ha padecido durante mucho tiempo cierta parálisis en materia urbanística: los bloqueos en grandes proyectos, la incapacidad para liberar suelo y unos plazos de tramitación excesivos que han frenado el desarrollo de la ciudad durante demasiado tiempo. Quizá hemos echado de menos también mayor seguridad jurídica, lastrada por una normativa desactualizada que generaba incertidumbre en promotores e inversores. Ambas circunstancias tienen el mismo efecto: alejan la inversión y retrasan el desarrollo. Por eso nuestra apuesta es simplificar, actualizar, agilizar y ofrecer certidumbre. Una ciudad que quiere crecer necesita una administración que acompañe ese crecimiento con eficiencia, claridad normativa y decisión, que es la que tiene este equipo de Gobierno.

Si tuviera que elegir una sola gran obra transformadora para Granada, ¿cuál sería?

Es difícil elegir una sola, por suerte. En estos momentos, la integración del ferrocarril liberará suelo en el corazón de la ciudad, eliminará una barrera histórica entre barrios y tendrá un efecto multiplicador sobre la movilidad, la vivienda y la actividad económica. Trabajamos juntos Estado, Junta de Andalucía y Ayuntamiento en una mesa técnica que ya ofrece resultados, como la adjudicación de la construcción de la nueva estación y el anteproyecto para integrar el ferrocarril en nuestra ciudad.

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